Relato de Leo Blasserconti, publicado en Generación XXI, copiado de Reciclaje Granada.
[editar] Candor en el límite de lo abismal
Imbuído por la retórica de la locura, lastrada mi alma por su cordura, exige prisión esta pena tras la subjetividad de lo universalmente implícito, que no verdad ni certeza sino intuición de nuestra propia naturaleza.
Pasa que no os creo ni me creo, que os idealizo, me idealizo... Pasa que lloro por querer tener lo que no quiero bajo este prisma jodido y traicionero.
He aquí mi lucha, sumergida, silenciosa, evidente, tergiversada o tergiversadora pero siempre repleta de una gloria... ¡¡De esta gloria mitificadora!! Y de escudo el corazón, vulnerable, carcomido, aislado, consumido... consumido al tórrido rojo vivo de este amor nunca, nunca bien merecido.
Que no quiero culpa ni pena, no. Que mi vigor es sorpresivo y aferrado a la mística de su esencia arrasa virtudes, razones y estéticas.
Que no vendo deslealtades, ni sonrisas, ni canciones, ni asperezas y aunque mi silencio desnuda, confunde, amenaza y exaspera, no más que cadencia, claridad, empatía y entereza es lo que anhela...
Leo Blasserconti.