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Awan es un planeta curioso, curioso para todos aquellos habitantes de planetas no gaseosos. Todos los awanos viven en una franja de gas naranja ubicada más o menos en el centro de la superdensa atmósfera awana, a esas alturas el hábitat es perfecto para ellos, más hacia el núcleo empiezan a encontrarse peligrosas formaciones sólidas y líquidas que los débiles cuerpos awanos no pueden soportar y hacia las capas más altas de la atmósfera las bajas presiones les son fatales.
Ningún awano ha visto nada que no sea naranja, ya que ningún awano ha salido nunca de la Franja, sin embargo, dentro de sus limitaciones fisiológicas han alcanzado más logros científicos que la mayoría de civilizaciones pensantes del universo gracias a su enorme capacidad de abstracción y su perseverancia en sus tareas.
Los awanos no tienen una percepción lineal del tiempo, no tienen ninguna referencia temporal más que el avance de sus progresos. Los dos soles en torno a los que orbita Awan (y que ellos nunca han visto) se encargan de que la iluminación y la temperatura sean constantes en toda la Franja, por lo que ninguna referencia ambiental ha sido suficiente para permitirles la creación de un calendario.
Los awanos hacen cosas durante todo el "tiempo" necesario y no se aburren ante tareas repetitivas o monótonas, tampoco echan de menos a otros awanos, pues no son conscientes de los intervalos de tiempo que pasan entre diferentes encuentros y tampoco tienen identidades propias lo suficientemente desarrolladas. Todo awano trabaja lenta, pero constantemente, pase lo que pase. La vida de un awano consiste en el conjunto de cosas que ha realizado, o descubierto. Hacer una estimación de la vida media de los awanos daría un resultado absurdo, pues son ellos los que deciden "disiparse" cuando, tras acabar una tarea, no se les ocurre ninguna otra cosa que hacer. Así que hay awanos que tan solo viven durante unos instantes, mientras que se dice que otros han existido desde el principio de sus tiempos.
La "eterealidad" de los cuerpos awanos les permite evolucionar sin necesidad de los ciclos de selección natural de otros sistemas. Cuando un awano nace con una ventaja evolutiva, esta ventaja se va compartiendo entre todos, hasta que finalmente todos ellos la tienen y por tanto toda la especie evoluciona sin necesidad de que haya un reemplazo generacional.
Todos los awanos son prácticamente iguales y todos piensan prácticamente lo mismo, ya que todos aquellos que viven cerca comparten sus pensamientos mediante una especie de "telepatía lenta" a través de intecambios de vapores.
Mediante cálculos matemáticos han estimado modelos bastante precisos para todo el universo e incluso tienen acertadas teorías sobre sólidos rígidos, pese a que nunca han visto uno, y aunque todo su progreso científico es realmente increíble, más aún teniendo en cuenta que son una especie tremendamente limitada por su entorno y fisionomía, lo realmente fascinante de su cultura es su tradición de cuentos fantásticos, en torno a los cuales también se ha creado la actividad social más importante del planeta.
A veces, cuando los awanos acaban sus tareas, empiezan a agruparse ociosamente, sin "disiparse" pese a que no buscan nuevas actividades y cuando unos cuantos se han agrupado, comienzan a intercambiar sus cuentos, estos cuentos consisten en increibles fragmentos de recuerdos imaginados sobre nubes diferentes a la nube de la Franja de Awan.
El primero de todos los cuentos del que se tiene constancia hablaba de un planeta de fantasía cuya Franja tenía dos colores, y a partir de este muchos otros se han contado, planetas con tres, cuatro o incontables colores, franjas al otro lado de las franjas habitables, valientes aventureros que se han atrevido a cruzar las franjas... Es famosa la historia de un awano que deseó con tal fuerza alcanzar a tocar un cúmulo de Nitrógeno líquido que compartió su deseo a otros miles y se lanzaron fuera de la Franja, hacia el núcleo, en la historia todos se disipan antes de llegar a ver ninguna nube, todos excepto uno, que al introducirse en el Nitrógeno queda cristalizado por las bajas temperaturas por toda la eternidad.
Y poco a poco, todas estas historias han ido evolucionando e incluso se han imaginado planetas en los que sus criaturas podían caminar sobre el suelo, o podían ver a lo lejos nubes de todos los colores del espectro. Se han imaginado criaturas que tenían especiales apegos entre ellas, criaturas cuyos comportamientos se dirigían muchas veces por caminos incomprensibles por culpa de esos sentimientos, pero, como todos saben, sólo son historias.
Y en toda su poderosa imaginación, se han imaginado un planeta en el que hay más tipos de criaturas que awanos en Awan, algunas pueden vivir en los líquidos, otras pueden volar y otras incluso pueden vivir sobre los sólidos y más aún, modelarlos casi a su antojo. Las relaciones imaginadas en ese planeta son infinitas, desde criaturas que se "disipan" las unas a las otras para comer a criaturas que no pueden vivir la una sin la otra una vez se han conocido. Muchas otras cosas pueden contarse sobre ese planeta, pero seguramente todos las conozcamos.
Un día, dentro de no mucho, un awano descubrirá la forma de viajar por el vacío internublar, posiblemente sea simplemente consiguiendo la forma de llevarse un poco de la Franja con él y dirigirse dentro de ella paciente y lentamente hacia cualquier punto del universo. Ese día será en el que el pueblo de Awan alcanzará su plenitud tecnológica y todos los awanos que desde entonces nazcan en la atmósfera de Awan querrán, en su pensamiento común, partir hacia los confines del universo, buscando los planetas de sus historias. Ese día será también el principio del fin de la vida en Awan, pues al final el gas naranja de la Franja se acabará y ningún otro awano vivirá allí. Desde ese día, el universo estará lleno de awanos cumpliendo su sueño final, que en realidad no será el sueño de ver los dos soles que iluminan la atmósfera de Awan, ni el sueño de viajar a aquellos planetas en los que un simple amanecer es capaz de mostrar infinidad de colores, si no el sueño de separar sus conciencias y disfrutar cada uno de los mundos que les toque visitar, gaseoso o rocoso, uno a uno en su ruta aleatoria en la que forjar una identidad única hasta el fin de sus días.