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Viaje al Reino del Este


Categoría: Cuaderno de Bitácora

He aquí las idas y venidas de un viaje a Austria, Österreich, El Reino Este.

Tabla de contenidos

Preludio

Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca

ruega que sea largo el camino,

lleno de aventuras, lleno de experiencias.

A los Lestrigones, a los Cíclopes

o al fiero Poseidón, nunca temas.

No encontrarás trabas en el camino

si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita

la emoción que toca el espíritu y el cuerpo.

Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,

ni al feroz Poseidón has de encontrar,

si no los llevas dentro del corazón,

si no los pone ante ti tu corazón.


Ruega que sea largo el camino.

Que muchas sean las mañanas de verano

en que - ¡con qué placer! ¡con qué alegría! -

entres en puertos nunca antes vistos.

Detente en los mercados fenicios

para comprar finas mercancías

madreperla y coral, ámbar y ébano,

y voluptuosos perfumes de todo tipo,

tantos perfumes voluptuosos como puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias

para que aprendas y aprendas de los sabios.

Siempre en la mente has de tener a Ítaca.

Llegar allá es tu destino.

Pero no apresures el viaje.

Es mejor que dure muchos años

y que ya viejo llegues a la isla,

rico de todo lo que hayas guardado en el camino

sin esperar que Itaca te de riquezas.

Ítaca te ha dado el bello viaje.

Sin ella no habrías aprendido el camino.

No tiene otra cosa que darte ya.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado

sabio como te has vuelto con tantas experiencias,

habrás comprendido lo que significan las Ítacas.


Ítaca, por Konstantino Kavafis

Viajeros

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Crónica

20 de Febrero

Mañana partimos, vamos a la Jijonenca a celebrar el cumple de Juan. Beika y Amanda todavía no se creen que mañana vayamos a pisar tierra de cuatro países, España, Italia, Eslovaquia y Austria.

21 de Febrero

Ya estamos en el tren hacia Valencia, Juan ha pasado a buscarnos a Amanda, Chusa y a mi. Al llegar a la estación ya nos esperaban el resto. No he dormido muy bien calculando los posibles retrasos que podía tener el tren, ayer Sara nos dijo que el otro día se estropeó y llegó muy tarde, demasiado para nosotros.

Salimos de Teruel, Amanda comenta que debe ser genial para alguien que no ha estado aquí. La emoción se respira en el ambiente, el nerviosismo de ayer se está convirtiendo en la emoción que recorre a todo viajero al adentrarse en lo desconocido.

Diego nunca ha salido de España y hoy vamos a coger dos aviones. En el tren Amanda ha estado explorando los vagones en busca de baños y Juan hace fotos al amanecer y al grupo.

Después jugamos al policía y el ladrón sin mucho éxito, Paula no juega y somos pocos. También jugamos un poco al veo veo y a las palabras encadenadas.

Llegamos a la Estación del Norte, vamos a la entrada principal y cogemos dos taxis a Manises, allí montamos el campamento junto a la ventanilla de Ryanair a la espera de que abran. Comemos allí mientras nos damos alguna vuelta por el aeropuerto.

A las 13.15 entramos en la zona de embarque, buscamos el baño, que está en la otra punta y miramos las tiendas libres de impuestos en las que no hay nada útil. Amanda está a punto de comprarse un mono de peluche del estilo de Jasón, su elefante, pero al final se resiste.

Embarcamos con unos 20 minutos de retraso, Beika y Chusa entran antes e intentan guardar sitios para todos. Nos sentamos Beika con Paula y Diego, Amanada conmigo y Juan con Chusa.

En el despegue, Diego se queda con cara de niño ante algo maravilloso, ya en las alturas, Beika hace fotos a las nubes y Pau y Amanda se duermen. Juan ha comprado un Monopoly, esperemos que amenice las esperas.

Llegamos a Milán con el tiempo justo y tenemos que recoger las maletas. Por megafonía dicen algo de nuestro vuelo, pero no lo entendemos. Con las maletas vamos corriendo a facturación y extrañamente nos hacen meter las mochilas por un sitio diferente de las maletas. Compramos fruta y Chusa y Amanda salen a fumar.

Al ir a embarcarle dicen a Chusa que encienda el portátil y hacen algo extraño con una tira de papel que después analizan (o algo así) en una extraña máquina. Finalmente nos dejan pasar y parece ser que llegamos tarde, aunque aún quedan 15 minutos para el despegue previsto. Subimos al avión, los últimos, a toda prisa.

Volamos sobre los Alpes, algunas escenas son impresionantes, me ha sorprendido sobre todo un inmenso mar de nubes. Una de las azafatas era española (o hablaba muy bien el español) y nos ha estado explicando el tema de los autobuses a Viena. Llegados a Bratislava, una ciudad con apariencia de la Rusia de James Bond, tenemos que pasar una especie de control fronterizo. Después las maletas llegan relativamente pronto, estabamos pocos en el avión.

Esperando al autobús conocemos a un valenciano muy simpático.

Me llama la atención que todos los taxis y muchos de los demás coches son Mercedes, así como los autobuses.

Cogemos el autobús y al cruzar la frontera tenemos que parar a identificarnos, luego nos dormimos todos.

Finalmente, tras 3 países, 2 aviones, un tren y un bus, llegamos a Viena. El bus nos deja en un sitio perdido de la mano de dios. Gracias al chico este cogemos el metro. Interpretar la máquina de tickets nos supone una odisea, al final pillamos un ticket individual cada uno y tras atravesar unas cuantas paradas de nombre impronunciable llegamos a una de las calles principales. Allí unos guardias nos indican el camino al albergue.

En recepción nos dan la llave, nos cobras y nos explican un poco las condiciones, además de recomendarnos el metro como medio para recorrer la ciudad y nos comenta las tarifas que más o menos ya habíamos visto en en la máquina de tickets.

Para ir a nuestra habitación tenemos que pasar por el bar. Hay música y gente de diferentes países conversando. La habitación está bastante bien, tiene 6 camas y una supletoria, además de baño con ducha.

Bajamos al bar a gastar unos vales que nos han dado para una bebida y vemos la cocina, Amanda se sale a la calle y los jardines a fumar, y Chusa y Beika planifican el día de mañana mientras escribo.

22 de Febrero

Nos "despertamos" a las 7.30, Chusa bromea diciendo que hasta las 10 no salimos, por que no hay muchas marchas de movimiento. A Beika le extraña que no necesitemos dormir 12 horas. Pau, Amanda, Juan y yo tenemos que ducharnos y deberíamos ir a comprar algo de comida.

Van bajando a desayunar. Mientras Amanda y Pau se duchan, yo me termino en la habitación el último bocadillo que me había traído.

Después de ducharme, voy con Diego, Amanda y Chusa a comprar a un super el la calle principal (Mariahilferstraße o algo así) llamado BILLA. Tenemos algún problema para encontrar algunas cosas, pero acabamos consiguiendo lo básico. Al volver al albergue todos están preparados y como había dicho chusa hace 2 horas y media, son casi las 10 cuando salimos.

Cogemos el U3 y vamos a Volkstheater, allí ibamos a los museos de Historia del Arte y de Historia Natural, pero nos encontramos casi sin querer con el Ayuntamiento y el Parlamento, frente al ayuntamiento hay un parquecillo Harrypotteresco en el que habían montado unas pistas de patinaje en las que patinaban niños alegremente.

Después vamos ya al museo de Historia del Arte, cuyo edificio es simétrico al de Historia Natural, situado enfrente.

Entramos y empezamos por la parte de Historia Antigua, un montón de sarcófagos egipcios, diversas miniaturas, etc... La parte griega estaba formada principalmente por estatuas y bustos y después la parte romana contenía una gran colección de cerámica.

Tras ver las numerosas salas de la primera planta, hemos seguido por la segunda, que contiene una pinacoteca de los siglos XV al XVII.

La entrada al museo ha sido un poco chocante, nos han hecho dejarlo todo en consigna y después nos han elegido para una prueba piloto con unos PDAS con información sobre las exposiciones, pero por ahora solo cubría las salas egipcias, Bea ha dejado el DNI y Juan lo ha estado probando, desconozco el resultado.

Volviendo a la pinacoteca, nuestro objetivo principal era ver la Torre de Babel, pero también había miles de obras de autores de toda Europa, incluso había una sala española con pinturas de Velázquez enre otros.

Amanda y yo hemos salido primero del museo y hemos comido algo en el parque entre los dos museos pasando algo de frío. Después han venido Chusa y Beika y más tarde el resto. A Diego se le ha quedado corto el tiempo que hemos pasado en el museo.

Después proponemos el ir a algún sitio a comer algo caliente. Acabamos en una pizzería de Mariahilferstraße comiendo lasaña y pizza. En el museo había un restaurante en el que el menú costaba 42€.

Estamos un rato en la pizzería y después vamos a ver la catedral de S. Stephen. Cuando llegamos ya la están cerrando, pero aún podemos ver algo, es gótica y nada tiene que envidiar la de Burgos de esta. Damos una vuelta bajo el frío y volvemos al albergue, pasando antes por el súper, donde nos preguntan que si llevabamos el ticket de lo que habíamos comprado por la mañana y todavía llevabamos. Chusa soluciona el conflico con un poco de carisma y la factura.

En el albergue estamos un poco en la habitación Chusa nos enseña fotos y yo duermo un poco, después bajan a cenar y a jugar a las cartas con unas cervezas.

Mañana iremos a ver en el Schombrun (o algo así) el castillo de Sisí emperatriz. Me quedo en una mesa del bar del albergue escribiendo toda la crónica de hoy con Amanda.

23 de Febrero

El objetivo de hoy era el palacio imperial de Austria, el Schombrun o algo así, conocido especialmente, y entre otras cosas por Sisí emperatriz. Nos hemos despertado a las 7, pero hasta las 8 y pico nadie se ha movido, hemos desayunado y como ayer hasta casi las 10 no hemos salido.

Hemos llegado rápidamente en metro y allí no sabiamos que ver, ya que hay muchas cosas. Además de lo que es el palacio, hay un teatro de marionetas, una especie de museo para niños, un museo de carruajes de caballos y un enorme jardín con numerososo monumentos, un laberinto de setos, un zoo y dos invernaderos, uno de climas húmedos y otro de climas secos.

Empezamos entrando al parque, era una pena por que al ser invierno estaba toda la vegetación muerta y los árboles con las hojas caidas, en verano debe ser precioso. Allí Amanda y yo nos hemos perdido y hemos ido al invernadero.

El edificio es una preciosa estructura de cristal y metal pintado de verde en un estilo muy propio de la revolución industrial. Hemos entrado y hemos podido contemplar un auténtico paraiso en miniatura, ha sido como cruzar un portal a otro mundo en el que puedes dejar la chaqueta en la puerta al entrar. La parte central y más grande contenía palmeras y un clima templado, bastante más caluroso que el exterior, la sala de la izquierda era algo más fresca y como la primera, bastante húmeda. La tercera sala, la más tropical, era la más calurosa y el clima era bastante agradable, hemos pasado ahi un rato hablando y mirando algunas plantas. Había piñas, bambú...

Tras disfrutar un rato de este magnífico lugar en el que el tiempo parecía no pasar, volvemos a ver si encontramos a los demás. Vamos a los alrededores de palacio y no los vemos. Comemos un bocadillo e intentamos llamarles desde una cabina sin éxito. Esperamos un poco en la entrada principal (y esperamos que única) y después vamos hacia los invernaderos aver si han ido allí. No los encontramos y vamos al albergue a por el móvil de Amanda. Les llamamos y nos dicen que van camino de de unas casas de colores. Quedamos en una estación por el centro. Primero nos equivocamos y vamos a otra, pero nos acabamos encontrando. Comemos en el restaurante de un super (el único sitio caliente donde nos daban de comer a estas horas) y vamos hacia las casas de colores. Se nos hace de noche pero aun podemos verlas por fuera. Son increibles, no hay dos ventanas iguales, y tiene árboles en el tejado, es una construcción totalmente irregular. Entramos en una especie de galería comercial que hay enfrente, en la que hasta los baños son auténticas obras de arte moderno.

Después vamos ya hacia el metro para volver al albergue, descansamos un poco y vamos a cenar, Chusa nos hace espaguetis, después de cenar Amanda toca un poco el piano y después intentamos ver algún capítulo de Futurama en el portátil de Chusa. No lo conseguimos por algún problema de Windows, pero conocemos a un granadino estudiante de arquitectura que está recorriendose Europa durante un mes.

Después subimos a dormir.

24 de Febrero

Hoy comenzamos el día con escisión. Diego y Paula se van a ver una iglesia cercana y luego se les une Juan para ir a ver el Museo de Historia Natural, el edificio gemelo del de Historia del Arte. El resto vamos a ver si vemos algo de Klimt. Por suerte, antes de salir nos encontramos con el granadino y nos dice que Klimt no está en el MQ, donde pensabamos ir, así que preguntando a la recepcionista nos enteramos de que está en el Belvedere y que podemos ir con el tranvía 18.

Antes de cogerlo pasamos por el Billa a comprar algo de fruta para el camino. El tranvía nos da una vuelta considerable, pero como nos habían dicho nos lleva muy cerca del Belvedere. Es un recinto compuesto por un par de edificios, extensos jardines y una enorme fuente helada. El primer edificio al que vamos el "Belvedere de Arriba" contiene arte austriaco y europeo del siglo XIX y XX. Ahí es donde hemos podido ver numerosas obras de Klimt, entre ellas "El Beso", ademas de obras de muchos otros artistas en diversos estilos. Después hemos ido al "Belvedere de Abajo" que contiene una colección de arte religioso barroco y medieval.

Acabado el Belvedere nos ha entrado hambre y hemos ido a comer al albergue. Hemos vuelto a pasar por el Billa a por alguna cosa que nos faltaba. Chusa nos ha hecho arroz (se le ha agarrado y me ha tocado rascar) y Amanda ha hecho una especie de queso con verduras rebozado y frito que nos hemos comido casi mentras se hacía entre ella Bea y yo. Hemos comido bien.

Luego hemos quedado en volver a reunirnos para ir a ver en los Agustinos una escurtura que Bea se conoce de clase. Por el camino hemos visto el enorme edificio de la Biblioteca Nacional junto a muchos otros edificios enormes en torno a placetas unidas por arcos bajo los edificios. Allí había músicos por la calle y un hombre nos ha ofrecido entradas baratas para un concierto de una orquesta de Viena. Después hemos pasado junto a lo que puede que sea la Escuela Española de Hípica de Viena, donde había un montón de guardias y coches con chófer. En esa plaza estaban los Agustinos y Bea nos ha explicado el monumento funerario de María Cristina. Ahí nos hemos reencontrado todos y nos hemos dirigido hacia el Danubio pasando por una calle de tiendas que acababa en la catedral.

Hemos cruzado el río en metro a la ida y andando a la vuelta y hemos visto una iglesia con una iluminación espectacular junto al Danubio. Después hemos ido buscando la noria, entrando y saliendo de paradas de metro. Al final hemos acabado en una cafetería y Amanda, Beika y yo nos hemos vuelto al albergue muy cansados.

Cuando han vuelto nos han contado que la noria estaba cerrada y que han visto una especie de parque de atracciones abandonado.

Hemos pasado un rato comentando fotos y nos hemos ido a dormir.

25 de Febrero

Nos despertamos como siempre, sobre las 7, pero hasta una hora más tarde no se levanta nadie mas que Diego. Bajamos a desayunar y nos recogemos los equipajes para salir hacia Salzburg. Antes de irnos nos vamos a ver de día la casa de Hundertwasser, dejando las maletas en el albergue.

Mientras vamos por la ciudad la nieve la va cubriendo.

A la vuelta junto a la parada de metro hemos comido unos falafeles y unos kebabs bastante buenos. Hemos vuelto a por las maletas y nos hemos dirigido a la estación. Como el tren que sale a las 12.34 nos venía muy corrido hemos cogido el siguiente una hora más tarde. Durante esta hora de espera hemos montado el campamento junto al andén del que sale nuestro tren. Mientras comíamos algo se nos ha acercado un niño, Feliso, y un extraño hombre al que la policía ha echado por fumar en la estación.

Ahora acabamos de subir al tren, nos adentramos en los nevados bosques de este Reino del Este.

Esta mañana, en el albergue, he acompañado a Amanda al patio interior a fumar. Mientras estábamos allí, una japonesa ha salido con una vieja Polaroid y le ha hecho una foto al cielo. Instantes después ha comenzado a nevar. Se me ha ocurrido que tiene que ser genial viajar por el mundo y cada día, cuando te levantas, hacerle una foto a cada nuevo cielo que vas encontrando.

Pasamos junto a enormes lagos helados y casas típicas de las que dibujas cuando eres pequeño.

Llegamos a la ciudad y tras dejar las cosas en el alberge vamos a dar una vuelta por el centro de la ciudad. Nos encanta, parece mucho más acogedora que Viena, la calle de tiendas tradicional, uno de los puntos claves de la ciudad, es encantadora, todas las tiendas tienen bonitos carteles de forja y madera y hay callejones que dan paso a patios interiores, en uno de ellos Amanda y yo entramos a un pequeño bar a comer algo. Cogemos un trozo de tarta de chocolate. Allí hay una mujer que nos habla en español y nos pregunta que de que parte de España somos. Por aquí la gente ve rápidamente que somos españoles.

En una de las plazas principales hay un ajedrez pintado en el suelo con grandes piezas de madera... a ver si se puede jugar algún rato...

Después vamos a cenar a la residencia de Chusa en trolebús. Hago patatas y espaguetis y Diego y Chusa hacen guisantes y croquetas de bacalao. Cuando acabamos vamos con un compañero de residencia de Chusa a una cervecería con ambiente irlandés. La música estaba bastante bien, y la cerveza también. Chusa y Amanda bailan alegremente.

Al irnos a dormir, Juan y Chusa nos acompañan al albergue y luego se van a la residencia.

26 de Febrero

Nos despertamos al ritmo de los Happy Tree Friends del móvil de Paula y bajamos a desayunar, buffet libre.

Después vamos al ajedrez a las 10, donde habíamos quedado con Chusa y Juan. Llegan un poco tarde y les recibimos a bolazos de nieve. Después vamos al cementerio de San Pedro, muy céntrico, al lado de la plaza donde está el ajedrez, cerca de la catedral.

El cementerio está muy adornado, todas las cruces son diferentes, muchas de metal, peor también hay lápidas y estatuas. Nos llama la atención una de las tumbas, vallada excepto una puerta entreabierta en la que hay una estatua de una niña como levitando, muy tétrico. Del cementerio pasamos a las catacumbas, una serie de lápidas y capillas esculpidas en la montaña, después entramos en una iglesia cercana y en la catedral.

Nos tomamos un té y unos pastéles típicos en el café Pamina, recomendación de Chusa.

Después nos hemos hecho una foto disfrazados de los años 20 con una cámara antigua. Luego hemos ido a los jardines de Mirabel y a la residencia de Chusa a comer, a vaguear un poco y a mantener el contacto con España vía Inernet. Antes de irnos hemos hecho una audición improvisada de Mamá Ladilla y Engendro.

Cogemos el trolebús y vamos hacia los Agustinos, donde hay una cervecería tradicional. Llegados al centro tenemos que seguir andando, está nevando y hace un considerable frío, pero el objetivo está claro, buena cerveza, calor y comida.No sabíamos ni a donde íbamos, pero hemos ido en busca de una iglesia que se veía desde lejos sin saber si era.

Hemos subido hasta la iglesia y hemos visto unas puertas, tras unos puentes creando una escena preciosa, hemos entrado y era una especie de parque amurallado, debía de ser el antiguo monasterio agustino. Entrar era como llegar a otro mundo, estatuas entre los árboles, con farolas que al anochecer creaban un ambiente fantasmagórico en la nieve. Desde allí se podía ver casi todo Salzburgo y los caminos se adentraban entre el bosque mágico de cuento de hadas, laberinto de luces y penumbras en el que el tiempo no pasa.

Amanda y yo nos hemos retrasado y cuando hemos vuelto a salir nos estaban esperando tras los puentes de la puerta. Muy cerca, al lado, encontramos el monasterio nuevo, donde estaba lo que buscábamos. Bajamos una serie de escaleras y llegamos a un gran pasillo en el que había a un lado tiendecillas a modo de mercado en el que venden comida tradicional de Austria, carnes, dulces, asados, cosas con patatas, etc...

Las salas son enormes, con grandes mesas y sillas de madera. Por los pasillos hay estanterias con jarras de 0,5l y 1l y en un cuarto servían directamente la cerveza del barril a la jarra.

Cenamos ahí, patatas asadas con una especie de salsa de queso, unas extrañas ensaladas con tiras de col, bolas de patata con carne y costillas adobadas. Varios brindis y varias salidas a por más comida y cerveza, que está bastante buena, con un sabor muy suave y nos hemos ido a dormir.

Lanzamiento de calcetines...

27 de Febrero

Dormimos bastante y bajamos bien despejados a desayunar, después Chusa ha venido a buscarnos y hemos ido hacia el castillo de Sazburgo que reina sobre la ciudad desde lo más alto de la montaña.

Subimos en funicular y desde ahí ya hemos podido apreciar als grandes vistas que ofrecen estas alturas. Primero hemos recorrido unas salas con audioguía en español, desde lo más alto de la más alta torre hemos podido ver toda la ciudad, por ahí también hemos podido ver el "Toro de Salzburgo", una especie de órgano que marcaba la hora de levantarse y acostarse.

Después hemos pasado a los museos, primero uno de marionetas, con algunas que han salido en obras de teatro y después al museo del castillo, en el que había una completa colección de armas de diversas épocas del ejército austriaco.

Tras unas vueltas por el castillo hemos ido a buscar un sitio para comer. Primero hemos mirado en la facultad de Derecho, pero al final hemos acabado en un mexicano. Juan, que se había quedado durmiendo por que estaba algo resfriado viene entonces. Amanda nos lee un cuento que acaba de escribir en el móvil sobre un duende y una oliva.

Después de comer vamos a comprar comida para la residencia de Chusa y bombones de recuerdo. Pasamos un rato en la habitación de Chusa y después Bea, Amanda y yo vamos a patinar al EIS-ARENA, el estadio de los Red Bulls de Salzburgo, el equipo de hockey sobre hielo local.

Todos los carteles estaban en alemán y la taquilla cerrada, tan solo entendemos PUBLIK 19.45-21.30, de lo que asumimos que abrían a las ocho menos cuarto. La media hora que faltaba la pasamos viendo entrenar a los Red Bulls, creyendo que patinaríamos ahí cuando acabaran. Casi a las 8 descubrimos que hay otra pista y que ahí es donde se patina. Así que vamos a taquilla a comprar la entrada y alquilar los patines.

Nos los ponemos y vamos a la pista, Bea no había patinado nunca, pero tras alguna caída acaba defendiéndose bastante. Acabamos pasándolo bastante bien. Un poco antes del cierre salimos algo cansados hacia la residencia de Chusa para cenar.

Diego y Paula llaman para avisarnos de que se quedan a cenar en el centro y que luego irán al albergue, Nosotros después de cenar y pasar un rato con Chusa y Juan nos damos cuenta de que ya no hay autobuses y Chusa nos tiene que llamar a un taxi.

Cuando llegamos, Diego y Paula se iban a dormir, y hacemos lo mismo.

28 de Febrero

Nos despertamos pronto para desayunar y hacer el check-out, recogemos todo y preparamos las maletas. En el desayuno le echan la bronca a Amanda por intentar sacar unos bocadillos. El alemán es una lengua "dura", pero aquí en Austria nadie parece gastar energías en enfadarse, todo el mundo es muy amable, incluso para echar broncas.

Después cogemos las maletas y vamos al trolebús hacia la residencia de Chusa a dejarlas para ir tranquilamente a dar una vuelta por el centro. Vemos unas cuantas tiendas y mientras Amanda, Chusa y Bea entran en la casa natal de Mozart (que después valoraron como timada), el resto vamos a la tienda de ámbar que hay junto al funicular del castillo, según dicen la más grande de Europa. Por el camino pasamos por la plaza del ajedrez y están jugando. Nos quedamos a ver una interesante partida. Después estamos unos minutos en la tienda y a la vuelta nos reunimos todos y vemos un final de peones.

Comemos en la residencia y vagueamos hasta la hora de partir. Cogemos los equipajes y vamos al autobús que nos lleva a la estación de tren y de allí al aeropuerto.

Allí nos despedimos de Chusa, que se queda muy triste y se va sin mirar atrás. Volveremos a vernos en Semana Santa.

Ahora estamos en el avión camino de London Stansted, donde nos espera una larga noche para pronto por la mañana coger el avión que nos llevará de vuelta a Zaragoza.

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