En Abril de 2004, tras 3 años en la EUPT, 9 futuros informáticos nos enfrentamos a un maravilloso viaje, he aquí la crónica.
Tabla de contenidos |
Participantes
- David Ruíz
- Javier Marqués (Marqués)
- Óscar Sánchez
- Fran Sorribas
- Mateo Burillo
- Eloy Isarría
- Jose Ángel Abril (Cote)
- Miguel Ángel López (López)
- Jaime Soriano
12 de Abril
Día de antes de la salida, nos planteamos comprar los billetes, el primer teléfono con el que probamos, creyendo que era el de SAMAR resultó ser el de Autobuses Jiménez, a las 6 quedamos en la estación de autobuses, seguimos probando teléfonos hasta que nos confirman que se pueden reservar billetes.
Fran está en Híjar y Mateo ilocalizable, de todos modos a las 18.20 tenemos los billetes comprados.
13 de Abril
Rumbo a Madrid
Llevamos una hora en el autobús y ya no sabemos que hacer.
Hemos salido a las 17.00 Óscar, López, Cote, David, Fran, Marqués, Mateo y yo. Eloy saldrá esta noche en coche.
López nos ofrece ir este verano a las fiestas de su pueblo.
A las 18.30 llegamos a Molina de Aragón, parada de 20 minutos para merendar a las puertas del mítico bar Cambalache.
Durante nuestra corta estancia podemos ver como un conductor se va con el maletero abierto y otro que sale del bar con un palillo en la cabeza.
Óscar gana 1€ en la tragaperras, se enfada por que David se lo pierde.
Nos ponen Última Llamada, cuando acaba ya estamos en los embotellamientos de la entrada a Madrid. El embotellamiento lo producía un camión que había chocado contra la mediana.
Llegados a Madrid, David dice ver un alicotardo.
Barajas
Tras un largo viaje hemos llegado a Madrid, hemos intentado mirar los horarios de vuelta, pero no los hemos encontrado, ya nos enteraremos a la vuelta.
Nos hemos dirigido hacia el metro, hemos ido directos a la máquina para sacar un bono de 10 viajes, no hemos confiado en ese ordenador, así que hemos ido a preguntar a la taquilla qué se hace para ir en metro hasta Barajas.
Finalmente hemos subido a la línea 6, andén nº1 hacia Nuevos Ministerios, donde cambiamos a la línea 10 (creo), que va a Barajas. Finalmente era la línea 8. Llegamos a Barajas, al llegar hemos ido a buscar Travelplan, donde nos tenían que dar los billetes de avión. Estaban al final de la Terminal 3 y está cerrada. Hemos cenado allí mientras combatíamos contra las cabinas telefónicas para llamar a amigos y familiares. David, pegado al móvil no parece tener problemas. Marqués y López han ido a buscar las oficinas de Air Europa a ver si nos dan ahí los billetes, y así ha sido. Hemos recogido el campamento y hemos partido con dos carros llenos de maletas hacia las ventanillas de facturación de la Terminal 2, frente a ellas hemos vuelto a montar el campamento y Fran y Óscar han organizado un campeonato de guiñote para amenizar la noche.
No parece tener mucha acogida el campeonato, Cote se pone a escuchar música y Marqués y David juegan al ajedrez.
Ha aparecido un extraño hombre y nos ha preguntado que si buscabamos alojamiento, le hemos dicho que no, se ha quedado un poco mirando la partida de ajedrez y se ha ido. Al poco rato, una limpiadora que estaba en la zona nos ha venido a preguntarnos por ese hombre, según parece se pasa todas las noches en Barajas y habla con los viajeros. Extraña aparición...
Conforme aparece el sueño vamos haciendo grupos para dar vueltas por el aeropuerto, Marqués, que se queda con Mateo y conmigo incluso se interesa por aprender a jugar a Magic.
Muchos intentan dormir, pero sólo López lo consigue. Tras una hora y pico de agradecido sueño se despierta por la llegada de Eloy, El Noveno Pasajero, ya estamos todos. Parece ser que ha tardado un poco más por que les ha parado la Guardia Civil.
Sobre las 5.30 ya parece haber más movimiento por el aeropuerto, empiezan a abrir ventanillas y la gente factura sus equipajes. López y Marqués han ido a Air Europa y les han dicho que tenemos que bajar a la ventanilla de Travelplan de la Terminal 1 (donde hemos comido). Abren a las 6. a las 7.30 salimos, se va ajustando el tiempo.
Han vuelto con los billetes y hemos facturado sin problemas, entramos por la puerta D64, en unos minutos estaremos en el avión.
El Avión
Hemos subido al avión, para empezar, Óscar se ha quejado de que no le ha tocado ventanilla. Mateo se ha esperado a que despegara el avión para ir a unos asientos desocupados del final. Le sigo y vemos algunas ciudades españolas desde el aire, pero solo creemos reconocer Barcelona. Después volvemos cada uno a nuestro asiento a intentar dormir, algo que los demás ya estaban haciendo. Durante todo el Mediterráneo estuvimos en estado de semiinconsciencia, hasta que la tripulación nos ha avisado de que llegabamos a Roma.
Lo primero que nos ha sorprendido de la Italia aérea ha sido lo verde que sus paisajes están. Aún nos ha costado unos 10 o 15 minutos aterrizar. Además de los verdes paisajes hemos visto impresionantes mares de nubesque nos prevenían del clima con el que nos ibamos a encontrar en Roma.
Al aterrizar hemos recorrido unos cuantos pasillos para llegar a la recogida de maletas, increiblemente no hemos perdido nada. En la calle el clima estaba sorprendentemente limpio y el cielo estaba azul, sólo falta ver si por la noche se ven las estrellas.
El autobús que nos lleva al hotel nos ha dado un agobiante (por el calor que ehace y el cansancio tras una noche sin dormir) recorrido por Roma llevando a la gente a sus hoteles. Roma está increiblemente llena de vegetación, pero a niveles sorprendentes. El tráfico es un absoluto caos como ya nos habían comentado. Los parques y jardines son impresionantes, con árboles, valles y praderas de verdad.
Final del trayecto, nuestro hotel: Villa Panphili ****. El patio y la entrada impresionantes. Las habitaciones son las mejores habitaciones de hotel que he visto nunca. Hay muebles de madera, una gran terraza, las paredes están forradas de tela, el suelo de moqueta, hay secador en el baño. A ver si todo lo que queremos es por lo menos así.
Bajamos a recorrer un poco el hotel, pero el cansancio puede con nosotros y nos subimos a echar la siesta.
Nos despertamos una hora y media después de la que habíamos quedado.
En las habitaciones estamos:
- 427: Cote, López y David
- 430: Óscar, Mateo y yo
- 452: Fran, Eloy y Marqués
Obviamente ya se habían ido todos, así que los de la 430 decidimos salir a buscarlos, los encontramos en la entrada del parque Villa Doria Panphili, un parque enorme al final del cual está el Trastevere.
Nos dicen que se han ido a un supermercado, nos indican el camino y vamos hacia allí a comprar algo de comida.
Cenamos en la terraza tras echar un ajedrez. Después salimos a buscar una zona de fiesta por el Trastevere. El recepcionista de nuestro super hotel nos ha dicho por donde tenemos que ir. Está a unos 5km. hemos empezado a ir andando, peor al cabo del rato nos ehmos cansado y en un bar-estanco (como el de Amelie) hemos comprado un ticket para el Metrobus y hemos cogido el tranvía.
En el tranvía no hemos sabido qué hacer con el ticket, así que se podría decir que hemos viajado gratis.
Ya en el Trastevere hemos ido buscando una Birrería y por supuesto, fiesta. Birrerías y Vinerías muchas, pero fiesta, al menos como en España, poca. Al final hemos ido a un sitio en el que había cóckteles y cerveza. Unos cuantos se han pedido birras a 4€ y Mateo, Cote y yo hemos probado los cóckteles. Cote un Manhatan que no le ha gustado nada, y Mateo y yo un Sol de Medianoche. Los cóckteles a 5.50€ aun estaban buenos (excepto el Manhattan) pero duele en el bolsillo, así aprendemos.
Por cierto, antes hemos pasado por una heladería también en el Trasteverey los helados han sido muy eficientes.
Ahora partimos hacia el hotel a descansar para mañana ir descansados al Vaticano. No olvidaremos el Manhattan de Cote, ni el Centro Estético MALO.
15 de Abril
Nos despertamos por los gritos de Óscar dicíendonos que se van sin nosotros si no bajamos ya. Así que tuvimos que darnos prisa. Los demás habían bajado antes a desayunar y ya estaban esperándonos.
Hay un autobús del hotel que nos lleva al centro, en el primer viaje no hemos cabido todos, así que Marqués, Cote, Eloy y David se han quedado a esperar el siguiente viaje en media hora.
Tras esperar al 2º autobús vamos directamente al Museo Vaticano. Tenemos que esperar una larga cola alrededor de las murallas, cuando finalmente entramos, tras los escáneres entramos en una especie de claustro/jardín con una enorme bola metálica en el centro. Hemos entrado primero al museo egipcio, estaba repleto de obras de toda clase, momias, bustos, estatuas... todo el edficio está lleno de techos interesantes y suelos de mosaico.
Después hemos pasado por salas llenas de estatuas renacentistas (?). Tras los museos vaticanos nos hemos dirigido a la Capilla Sixtina. Para llegar a ella hemos recorrido incontables pasillos con pinturas en las paredes y techumbres con geniales perspectivas que dabasn sensación de tridimensionalidad, y la Sala de los Tapices. Luego hemos recorrido otro grupo de salas con una gran cantidad de obras y finalmente llegamos a la Capilla. En ella hemos visto las clásicas pinturas, el juicio final, y la creación del hombre (siempre había creido que era más grande).
Entonces ya íbamos a salir, pero nos hemos topado con la pinacoteca, una enorme colección de cuadros (que quizá ya no sabían donde poner). Cuando hemos dado por acabada la interminable visita hemos salido por una gran doble escalera de caracol en la que aparecían efigies de unos cuantos, si no todos, los papas que había habido.
Cansados y hambrientos nos disponemos a buscar un lugar para comer. Acabamos, por misteriosas razones del destino en un hotel en el que parecía haber menús baratos, peor no ha sido así, ya que no incluían el agua, ni el pan y cobraban aparte el servicio, y la cantidad de comida no era mucha. Así que ha sido un respetable sablazo.
Nada más pagar nos hemos dirigido a la plaza de San Pedro, cambiando al Estado de El Vaticano. Nos ha impresionado bastante por sus dimensiones. La plaza es realmente enorme y los pilares que la rodean altísimos. Pero sin duda, lo más impresionante de la plaza es la Basílica de San Pedro, una edificación que sobrepasa las ya enormes dimensiones del resto de elementos, aumentando aún más la grandiosidad del complejo.
La visita a la Basílica la hemos empezado por el ascenso a la cúpula, una interminable sucesión de escaleras de caracol hasta llegar a lo más alto del impresionante edificio. Desde allí las vistas de toda Roma son increibles, había decenas de turistas haciendo fotos en todas las direcciones, todas las paredes tenían firmas de miles de visitantes, no puedo evitar dejar un pequeño PVM. Cuando acabamos de deleitar nuestra vista bajamos a ver el interior del templo, era todavía más impresionante que los exteriores, está repleto de magníficas figuras que no tienen nada que envidiar en belleza y tamaño con todo lo demás. Allí vimos La Piedad de Miguel Ángel entre otras muchas obras.
Después fuimos a ver los últimos monumentos del día, el castillo de San Angelo y el Palacio de Justicia. Cuando ya creíamos que nada podía impresionarnos este palacio lo consiguió de nuevo, presentándonos sun grnadeza comparable con la de los edificios de la Plaza de San Pedro.
Tras la larga visita y ya cansados, hemos ido a coger el autobús que el hotel pone a nuestra disposición, intentamos coger el de las 8, por el camino nos hemos separado de López y Fran que han llegado antes y han podido ver como el autobús se iba sin nosotros. Hemos esperado hasta las 9 y se nos han colado y no hemos cabido. Por suerte teníamos una terminal de metro cerca y algunas paradas de autobús. Óscar se ha fijado en que la línea 31 paraba cerca de donde estabamos y llegaba cerca del hotel, así que la hemos cogido.
Hemos llegado al hotel y Mateo y yo hemos jugado un ajedrez mientras cenabamos con Óscar, a las 11 hemos quedado para ver que hacemos por la noche y cual es el plan del día siguiente.
Mateo y yo nos hemos ido a buscar un teléfono y los demás se han ido a buscar un sitio de fiesta por la plaza Venecia, pero al no encontrarla han hecho una visita nocturna al centro.
16 de Abril
Las Plazas
El día no ha amanecido con muy buen clima, cuando hemos bajado llovía y hemos tenido que esperar tres autobuses para poder salir. Cuando finalmente hemos llegado a la parada cercana al Vaticano, hemos cogido el metro que nos ha llevado a la plaza del Popolo, donde hemos visto la Iglesia de Santa María del Popolo, en la que había pinturas de Caravaggio.
Después hemos subido por una calle que bordeaba un gran parque y por ella hemos ido a la Plaza de España. Ha empezado a llover agresivamente y hemos ido hacia la Fontana de Trevi pasando por la Iglesia de San Gioco Carlo (o algo así), una iglesia bastante impresionante. Nos hemos mojado bastante hasta que hemos llegado a la preciosa Fontana, ya llegaba la hora de comer, así que nos hemos puesto a buscar un sitio camino del Panteón. Hemos encontrado un restaurante (Pub Miscellanea) bastante barato en un callejón junto a un chino y allí hemos comido.
Tras una buena comida nos dirigimos al Panteón, otra colosal construcción por cuyo hueco en el centro del techo se podía ver caer la lluvía creando una bonita escena. Volvemos sobre nuestros pasos para ver la plaza de Colonna, donde, en unos porches pasamos un rato discutiendo sobre si ir a la plaza Venecia o a la de Navona y por donde. Finalmente vamos hacia la planza Navona dejando la de Venecia para el día siguiente. Nos cuesta un rato llegar por que elijo un camino ineficiente. Allí pudimos ver tres enormes fuentes que la adornan y una gran iglesia, que por desgracia estaba en obras. En esa plaza entré en la Librería Spagnola, que regentaba una mujer de Navarra, con la que estuve hablando un rato. Cuando iba a salir, Mateo y Cote me dicen que si me apetece ir a la Plaza Venecia, ya que todavía era pronto y lso demás querían irse por la lluvia.
Al final nos decidimos, Mateo, Cote y yo a la Plaza Venecia y los demás al Hotel. Camino de allí vemos el Arca Sacra, llena de gatos y entramos en una tienda de discos, ya que Cote andaba buscando uno de un DJ italiano. No lo encontramos. Seguimos la visita y al cruzar una esquina nos econtramos de repente con el Altar de la Patria, al lado del que estaba la Columan de Trajano, que a su lado parecía minúscula.
Por esa zona también vimos ruinas romanas y por supuesto el Coliseo. La lluvia y el cansancio ya nos agotaron, así que fuimos en busca de la línea 8 para volver al hotel. La cogimos y la dejamos junto al supermercado para coger algo de cenar.
Tras una larga e inolvidable tarde de lluvia en Roma llegamos al hotel y ya con todos jugamos a las cartas en la habitación.
17 de Abril
Más Lluvia
Nos despertamos pronto para poder ver con tranquilidad la Roma Antigua pero ha estado lloviendo a cántaros toda la mañana, así que nos hemos quedado en los sofás del hall del hotel jugando a las cartas hasta la hora de comer.
Hemos comido los restos orgánicos que nos quedaban de antes y ha salido el tan esperado Sol. Poco después de comer hemos partido hacia la parte antigua de la ciudad. Volvemos a ver el Altar de la Patria, el Foro y el Coliseo, al que hemos entrado. Lo hemos visto bastante mal cuidado. Hemos dado un par de vueltas al edificio y hemos salido. Hemos ido a buscar un cajero y alguna tienda que tuviera cristal de Murano. El cajero no lo hemos sabido usar y la tienda no la hemos encontrado.
Siguiendo la búsqueda cerca del Coliseo nos hemos encontrado con otro viaje de la universidad, entre los que estaban David Esteban (Sun), hemos estado intercambiando impresiones sobre el viaje y nos hemos fotografiado con el Coliseo para el recuerdo. Después hemos ido a ver el Circo Massimo, que nos ha defraudado un poco, no quedaban más que algunas piedras.
Cuando hemos vuelto a pasar por el Coliseo, Cote ha decidido dar una vuelta corriendo. Resultado: 2'25.
Luego hemos ido hacia el Trastevere a buscar una pizzeria de nivel. Hemos encontrado una un poco más allá del río, tras esperar unos diez minutos nos hemos sentado y hemos podido disfrutar de una cena muy eficiente, servida por un camarero con poderes. Pizzas, brochetas al pommodoro, bolitas de arroz con queso , vino... todo muy bueno.
Después de cenar hemos vuelto al hotel para prepararnos para salir. Al no encontrar autobuses que nos llevaran a la piramide donde nos habían dicho que había una zona de fiesta, todos excepto Óscar, López y yo se quedan a toamr algo en un bar cercano al hotel y nosotros nos hemos ido a buscar la zona. Tras andar un rato hemos cruzado el río y hemos llegado a la Pirámide, por allí ya se veía más ambiente de fiesta. Hemos preguntado en un pequeño bar que había por allí y nos han dicho que la ruta. Nos han dirigido a un sitio que ni salía en los mapas, una especie de barriada de viejas casas en una colina. Todas las casas eran bares. Había muchos y muy diferentes, incluso góticos, el problema era que en casi todos cobraban entrada. A Óscar casi le atropella un coche y a mi un perro más grande que su dueño.
Después de recorrer toda la zona volvemos al hotel en un temerario taxi... y a dormir.
18 de Abril
Nos hemos despertado cuando nos ha dado la gana y todos menos Mateo y yo han bajado a comer al buffet libre del hotel.
Después de comer nos hemos ido a ver Santa María la Mayor. Hemos cogido el bus del hotel y luego el metro hasta la estación Termini, de allí hemos ido a la iglesia, pero nos la hemos encontrado cerrada, así que solo la hemos visto por fuera y hemos ido a comprar recuerdos. El cristal de Murano ha sido el protagonista.
Para aprovechar el viaje hasta ahí hemos ido a la iglesia de San Pedro encadenado a ver el Moisés de Miguel Ángel.
López, Mateo y yo hemos seguido con la plaza de la república y el Quirinalle. López se ha comprado un par de minilibros de comida italiana y hemos ido a una gelatería, los helados aquí estan buenísimos.
Hemos disfrutado de una última cena en Roma en un restaurante junto a la Fontana de Trevi, hemos pedido platos diferentes y hemos intercambiado. Nos hemos llenado bastante. Cuando hemos vuelto al hotel el resto estaba jugando a las cartas en nuestra habitación.